Whatsapp

Cuando el WhatsApp puede ser una herramienta cargada de erotismo …

La dominación no es un acto de presencia, sino de estar presente, os lo explico en el ejemplo de una de las experiencias más satisfactorias que he tenido en dominación. Éste caso es singular y llamativo, ya que no he conocido nunca en persona a la mujer con que pasó la historia.

Nos situamos, soy muy amigo de las redes, lo reconozco, me encanta el WhatsApp, me gusta Instagram, tengo Facebook y twitter y me encanta hablar por ellas. A través de éstas me contactó una chica de un pueblo algo lejano, y me pidió sesionar conmigo, ese día yo estaba muy ocioso y con ganas de charlar así que después de interrogarle un poquito para ver quién era, decidí empezar a charlar por WhatsApp

Empezamos a charlar sobre lo difícil que es encontrar un dom que la supiera guiar y los conocidos comunes, me preguntó si había alguno de su zona y si le podía recomendar a alguien, evidentemente  le dije que no se puede recomendar a nadie. Esto es un tema de feeling entre las personas y lo que vale para una, puede no valer para otra, pero le recomendé ir a algún Munch donde encontraría gente afín y quizá probando, encontraría a su master.

Pasamos charlando un rato más y me entró la vena juguetona, a veces soy así, y le empecé a sugerir acciones y que hiciera cosas para mí. Reconozco que al principio solo quería satisfacer mi ego, pero al poco rato empecé a ver que ella entraba en el juego de una manera maravillosa y se convirtió en una sesión de dominación.

Tras determinar sus límites funcionales y logísticos, vivía con compañeros de piso y no estaba sola en casa. Empecé a solicitarle que hiciera pequeñas acciones inocentes y que me las demostrara con fotos que las había hecho.

El primer inconveniente que encontré, por supuesto fue el cómo castigar sus rebeldías, ya que cuando estás presente puedes dar un azote o crearle un castigo, así que le encargaba sus propios castigos o le ponía pruebas más duras, ella recibía estos castigos como premios muy deseados.

WhatsApp lo carga el diablo …

Para empezar le pedí que se quitara la ropa interior y que me la mostrara en su mano en una foto.

  • ¡Sí, señor!- respondió al cabo de un minuto tenía una foto de sus braguitas.
  • Gracias, átalas a tu muñeca, sal de tu habitación y dirígete al salón, seguiremos la sesión ahí.
  • ¡Sí, señor! Hay un compañero viendo la televisión.
  • ¡No me molesta! ¿te puedes sentar detrás de él?
  • Si
  • ¡Hazlo! Descríbeme el ambiente.
  • Es un salón donde tenemos la tele, hay cuatro puertas, una que va al baño, dos a habitaciones y una al baño.
  • ¿Tu compañero?
  • En el sofá viendo la tele, me he sentado en la silla de la mesa de comedor, detrás de él. Me ha saludado, pero no me hace caso.
  • Pon tus bragas extendidas encima de la mesa.
  • Escribiendo…escribiendo…
  • Ya! Está señor (foto)
  • Bien, abre las piernas
  • Señor, voy en falda, si se gira…
  • ¡Hazlo!
  • Sí señor, ya está
  • Mastúrbate en silencio
  • Si señor

Los minutos pasan lentos mirando una pantalla muda…  el “sí señor” se hace eterno hasta que aparece “escribiendo…

  • Ya me he corrido, señor! Aquí tiene la muestra.

Envía una foto de sus dedos húmedos.

  • ¿te gustó?
  • ¡Si señor! ¡Gracias señor!
  • Gracias por esta sesión

Nos despedimos ahí, por desgracia, debido a compromisos en las semanas siguientes perdimos el contacto y la conexión, pero atesoro aquella pequeña sesión como algo muy valioso, la sensación que la dominación no es necesaria ejercerla desde el castigo, sino desde el carácter. El momento de gozo, imaginado en mí, fue una de las mayores excitaciones que he sentido, mucho más que si la hubiera vivido en persona.

Perversamente vuestro. Dave Laciter

 

Cena de Fantasías y Cuerdas

Esto es una experiencia personal que mi amiga @XantheBernice ha narrado en su blog como «La Cena Real»

La trama es la siguiente; hace unas semanas nos juntamos en mi casa Bernice, O y M. La «Cena de fantasías y cuerdas» debería ser un encuentro donde exploráramos el Shibari y un poco la dominación de acuerdo a lo que habíamos pactado con M. Quería sorprender a su pareja que nunca la había visto atada y quería experimentar que se sentía en esa posición.

Otra de las premisas que M. me había transmitido era que quería que atáramos también a O. así que estos eran los ingredientes para la cena que íbamos a cocinar.

Creí que una cena de fantasías y cuerdas entre amigos y jugar un poco, pero, creí que la ocasión merecía un poco más. O venía engañado por M no sabía que venía a ver como ataban a su pareja, ni que lo iban a atar a él ni tampoco sabía que  nos acompañaría Bernice (por cierto os invito a leer su libro 30 segundos Diario de una sumisa. Añadí un pequeño componente más a la cena con un juego de rol.

Nos ponemos en el papel …

Distribuí personajes a Bernice, O y M, solo que O no sabría que tendría en frente suyo a dos personalidades diferentes a las que ya conocía, ni que tampoco lo sería el y tendría que interpretar el papel.

Bernice sería una espía, M sería una empresaria y las dos querrían obtener un botín que O un gigoló tenía la clave de donde estaba localizado.  El Juego se fue desarrollando durante la semana, hace falta preparar estas situaciones y dar todos los detalles posibles.  Así que fui vistiendo la personalidad de las dos mujeres durante mensajes y claves para poderlas enfrentar o que decidieran ellas ser aliadas. A O. se le informó con una carta que se encontró en su sitio de la mesa solo con los datos más imprescindibles para poder seguir el juego.

El secreto era que si al final se aliaban, podrían torturar a O justificando así que estuviera atado. Y si competían podría entonces tener sentido que M. fuera atada o Bernice azotada.

Y es que guionizar una historia de roles es necesario, se le ha de ofrecer contenido a cada aspecto para que se sienta cada personaje en su papel y se puedan desarrollar a partir de ahí.

Durante la cena, las miradas y tensiones empezaron desde el primer minuto, silencios como si verdaderamente no se conocieran las dos bellezas, mi querido O. nos miraba como preguntándose ¿en qué universo paralelo se había colado? Las maniobras de seducción entre Bernice y O fueron evidentes, así como las de M con O que lo había contratado durante la noche para satisfacerla a ella y además poder obtener la localización del botín.  Llegando a los postres la estrategia cambió ya que O. no soltaba prenda a pesar de todas las insinuaciones, las dos bellas damas decidieron aliarse entre ellas y jugar a seducir a O. que no pudo aguantar la presión (no lo culpo) y acabó confesando donde estaba el botín, una rosa para cada una.

Como es evidente no pudimos seguir el juego hasta conseguir que la tortura e interrogatorio sucediera y después de cenar y con la calma y una vez recuperados nuestras personalidades, tuvimos una magnifica sesión de cuerdas.

Perversamente vuestro. Dave Laciter

 

Tantra y Shibari

En esta oportunidad, la encantadora Bernice Xanthe nos acerca uno de sus relatos sobre una experiencia vivida en primera persona de la mano de Dave Laciter  en una de sus ya tan deseadas sesiones de Tantra y Shibari

… Últimamente mi vida ha dado un vuelco que intento asimilar, a veces mis dudas me pueden o se acumulan las inquietudes; pero desde que leo cada día a Karen mientras voy al trabajo me doy cuenta que no «estoy sola» y que la carga de sentimientos que tengo es normal, una etapa que como ella explica tendré que asimilar a mi manera, siendo yo misma.

Así que he decidido dejar que me lleve ese popurrí de sensaciones y aquí estoy contando lo último que he experimentado.

Cuando Dave me lo propuso no lo dude, creo que ejerce una mala influencia en mí- Ahora en serio- simplemente me dejo llevar, así que accedí a ese experimento.

Mi pasión por las cuerdas la adquirí en mi etapa de sumisa, ahora no me etiqueto, solo soy Bernice. Y si a eso le añades un masaje tántrico creo que el coctel esta agitado y servido.

En lo del masaje soy- bueno, era novata- así que mezclar dos técnicas con tanta carga sensual podían despertar sensaciones increíbles y eso voy a explicar, para el experimento vamos  dos mujeres juntas, yo fui con Afrodita.

Llego a casa de Ar(le llamo así por qué no tiene nick) me recibe con un caluroso abrazo y un beso en la boca.

– Eres la primera, no ha llegado ni Dave que siempre está aquí a esta hora- Le sonrío

– Suelo ser bastante puntual- Le respondo. Lo que él no sabe es que estaba de los nervios y salí antes de casa porque me iba a volver loca, además el bicho de Dave había estado poniéndome de los nervios en un post de facebook, así que si algo puedo decir de mi estado en ese momento sería histerismo puro y duro.

Pasamos al salón, está todo preparado; la camilla en medio de la sala y en el ordenador suena una lista de música que han mezclado con el gusto musical de los dos, de Dave y Ar.

Me ofrece un café mientras esperamos y hablamos un poco de todo, me cuenta más sobre él y su vida y yo hago lo mismo, al cabo del rato suena el timbre, es Dave.

Cuando entra él ya mis nervios están a punto de estallar y tengo un nudo en el estómago, me da un beso en la boca, no sé si me dice algo- para hostias estoy yo-  así que ya estamos tres de los cuatro que vamos a ser. ¡¡Uffff, que nervios!!! Solo falta Afrodita, más nervios, sinceramente ella es- No sé bien cómo explicarlo- Simplemente lo que yo no soy, una mujer segura de sí misma, a mí me impone desde que la conocí. Yo soy más como me suelen llamar una muñequita de porcelana, soy insegura (sumisa) y aunque Bernice cada vez es más fuerte en mí, aun me queda mucho para ser quien siempre he deseado ser.

Afrodita tarda un poco en llegar y mis nervios se acumulan, mientras ellos dos hablan de «cocina»

¡Vaya dos chefs!  y yo escucho casi sin decir palabra alguna, mi inseguridad está haciendo mella en mí.

Por fin llega y va a ser el momento de empezar- Ahora mismo tengo ganas de salir corriendo- Pero me obligo a mí misma a ser segura, sé que Bernice está muy dentro y que quiere salir, así que dejo que sea ella la que tome las riendas.

Paso a desnudarme, corro la cortina- Que gilipollez- Salgo desnuda a la sala con ellos allí observando, menos mal que es una cosa que no me cuesta, el exhibicionismo era parte de la sumisa que era, así que no tengo problema.

Afrodita se acerca…

– Pero que cosa más bonita- suelta. No sé si me he puesto colorada…Ufff que calor. Me besa en los labios, es hora de empezar.

Dave coge la tela que cubrirá mis ojos y se acerca hacía mí para colocarla ¿Como se pude ser tan sensual para vendar los ojos? ¡Pues lo es! tanto que ese roce tan tonto me ha provocado un escalofrío.

Me ayudan a que me tumbe en la camilla, la música de la lista suena, es la hora…

Ar y sus manos …

A ver como explico las sensaciones que despiertan las manos de Ar sobre mi piel; para empezar, creo que estoy tensa, o así me siento, los nervios pasan factura. Pero sus manos van relajando poco a poco mi cuerpo. Mis terminaciones nerviosas empiezan a soltar chispas, despiertan a su roce, provocan que la piel se torne sensible, puedo sentir como mí yo interno se estremece y mi cuerpo poco a poco canaliza un fuego íntimo que se abre paso a la fuerza a través de mi epidermis, alterando cada célula interior. Quizá la manera de describir ese subidón sería; como pequeñas explosiones bullendo dentro de mí. Cuando me pone boca arriba la cosa se complica, el tacto a la piel está más sensible y por lo tanto empiezo a ser incapaz de controlar mi cuerpo, hay un momento que me tenso y Ar me susurra que me relaje, así que le hago caso mientras sus manos empiezan a masajear mi sexo, me estoy dejando ir, ya no soy capaz de canalizar nada y mi mente hace rato que ha dejado de centrar las sensaciones, simplemente las disfruto y cada vez estoy más sensible, más perdida en ese limbo de emociones que me invaden por dentro.

Noto otras manos en mi cuerpo, Dave, entre los dos me levantan de la camilla y me ponen de pie, ahora le toca a él y a sus cuerdas- estoy perdida- Nada más sentir sus manos y su cercanía siento que me deshago, como un helado fundiéndose en pleno verano con todo el calor- Que le voy hacer siento predilección por él, pero shhh, no digas nada- Suena de fondo «Senza una Donna» me rodea, le siento detrás de mí, sí, sabe que en ese momento soy suya ( hay cosas de sumi que una lleva de origen) Noto como sus cuerdas pasan por mi cuerpo, me rodean, me estremezco pues es imposible no estar más receptiva, a cada nudo que noto deslizar por mi piel, a cada roce, a cada movimiento que hace conmigo me lleva a un paso más a perder completamente la inercia de mí misma, sería capaz de dejar que mi cuerpo cayera y que sus brazos me atraparan, esa sensación es la que siempre me dan las cuerdas pero esta vez es distinta, estoy demasiado susceptible a su atadura, hay un momento que  al apretar la cuerda por debajo de mi esternón no puedo evitar soltar un gemido, ya no sostengo mis jadeos, se empiezan a escapar de mis propias entrañas, devorándome por dentro, queriendo salir con fuerza, gritando, clamando la necesidad de explotar y es en ese momento cuando los dedos de Ar empiezan a profundizar en mi sexo, mientras Dave continua con sus cuerdas y creo que voy a perder la cordura entre gemido y gemido, entre espasmos y el desgarro de un profundo orgasmo…

Cuando todo acaba, y puedo volver a la realidad miro hacia Afrodita que ha estado observando todo, ahora le toca a ella y a mí hacer de Voyeur, esas sensaciones, las suyas las escribirá en su blog, ya pasaré el enlace, solo decir que Dave me pregunto, pero en ese momento fui incapaz de explicar lo que había sentido, se me da mejor escribir, o eso creo…

La tarde no acabo en lo que sintió ella, creo que tantas sensaciones acabaron envolviendonos de deseo y…

Pero esto lo contaré más adelante, ese momento y tal como pediste en mi facebook es algo que contaré en el libro…

Besos de Bernice Xanthe

 

Sensibilidad

Desde hace unas semanas junto con un buen amigo, Arturo Prieto, estamos ensayando algo que nos está dando unas nuevas perspectivas sobre lo que es generar sensibilidad, juntar el Tantra con el Shibari. Empecemos desde donde y como surge la idea, y más adelante ya os contaré más detalles.

Hace cosa de unos tres meses mi apasionante amiga Afrodita Puig como coordinadora del The Moan Club en Barcelona me invitó a un taller de iniciación al masaje tántrico,  en él nos enseñaron como realizar de manera muy primaria un masaje, las formas, los puntos que acariciar, la sensibilidad en la piel y sobretodo el fluir de la energía en el cuerpo para conseguir  potenciar la sensualidad y llevar a un orgasmo más duradero e intenso a nuestra pareja.

Inmediatamente vi lo cuánto se acercaba la transmisión y el movimiento de energía entre el Tantra y el Shibari, quedándome con cada detalle en la memoria para cuando lo pudiera practicar en ello un poco más. Casualidades de la vida, al cabo de un par de semanas, una pareja me llamó para tener una cita con ellos, a pesar de no ser mi mejor día para eso, acudí a la cita. Me recibió la parte masculina de la pareja y  unos minutos después apareció ella vestida con un Catsuit. Les sugerí empezar el juego con Shibari y que se fuera desarrollando. Mientras ataba a la chica, y se me ocurrió incorporar improvisadamente (aunque fuese de manera muy basta) los básicos conocimientos de Tantra adquiridos en el taller. El orgasmo de la chica fue muy notable, y eso me hizo tener aún más ganas de experimentar y profundizar en el tema.

A la próxima semana, mi buen amigo Arturo y yo nos encontramos en el salón erótico de Barcelona. Arturo es un impresionante fisioterapeuta que además tiene una gran experiencia en Tantra, le comenté la idea y le apasionó desde el minuto uno.

Así fue como empezamos a organizar unas quedadas los martes por la tarde para empezar a experimentar como podía ser esta experiencia de unir las dos prácticas.  Tuvimos la suerte de tener unas maravillosas 14 amigas que prestaron su cuerpo, tiempo y energía para poder experimentar y mejorar la técnica. Afrodita Puig, Bernice Xanthe y otras. Y nos pusimos manos a la obra.

Es mejor que ellas expresen lo que sintieron y como lo vivieron, así que os dejo el relato de «V» quién nos explica maravillosamente su experiencia.

Perversamente vuestro, Dave Laciter

 Sensibilidad –  escrito por «V»

“Aquel martes comenzó con un nerviosismo especial, una mezcla de excitación, intriga y expectación por probar algo nuevo. Nuevo entre comillas porque esta experiencia mezclaba dos situaciones que por separado ya había experimentado y las había disfrutado al máximo, o eso es lo que pensaba hasta ese día, un delicioso masaje tántrico y la maravillosa caricia de unas cuerdas recorriendo mi piel.

Durante todo el día permanecí inquieta en mi trabajo notando como los nervios aumentaban a medida que pasaban las horas y se acercaba el momento, notando ese cosquilleo de no saber qué va a pasar e ilusionada como una niña.

Llegué al lugar acordado en el que ya me esperaban Dave y Arturo para comenzar el experimento. Una vez allí me pidieron que me desnudara por completo y me vendaron los ojos. Me gustó la idea de que me privaran de la vista porque así podía concentrarme más en mi misma y en todas las sensaciones que pudiera sentir al son de una perfecta banda sonora de fondo. En ese mismo momento se paró el tiempo y comenzó todo.

momento Tantra …

Me ayudaron a tumbarme en una camilla, boca abajo, y noté como Arturo comenzaba a deslizar sus manos sobre mi cuerpo intentando relajar todos esos nervios que se habían acumulado hasta entonces y que seguro que sentía en mí. Notaba como se iban relajando cada una de las partes de mi cuerpo al paso de sus manos,  desde mis hombros y cuello hasta mis pies, pasando por los brazos, caderas y piernas.

La sensación de relax se fue transformando en una sensación placentera que iba aumentando poco a poco y acelerando mi respiración.

Llegó el momento de girarme y boca arriba Arturo continuo con su masaje recorriendo con sus manos suavemente y con firmeza mi cuello, pechos, vientre, muslos y piernas. No se trataba de un típico masaje que pudiera darse en un juego sexual pero a medida que se centraba en mi vientre y la parte interior de mis muslos notaba que esa sensación placentera se iba intensificando aumentando una excitación a la vez muy serena que iba llegando muy poco a poco a pesar de que en ningún momento llegó a rozar mis genitales pero sabía dónde y con qué intensidad tocar para irme provocando ese aumento de placer.

Cuando ya sabía que había conseguido su objetivo y me había dejado preparada para la segunda parte de la experiencia avisó a Dave y me ayudaron a levantarme  de la camilla. Mi respiración ya se había hecho mucho más intensa.

 momento Shibari …

De pies sentí próxima la presencia de Dave y noté sus manos firmes sujetándome, sintiendo su dominio sobre mí. Comencé a escuchar el sonido de las cuerdas cercanas a mí desenredándose y rozando el suelo, aumentando mi deseo.

Comencé a notar el tacto de las cuerdas recorriendo y rodeando mi piel, alrededor de mis muñecas y brazos. Mi excitación fue aumentando de una forma que era imposible controlar y no podía evitar que se escaparan de mi garganta unos gemidos cada vez más fuertes. En aquel momento solo podía sentir la fuerza de las cuerdas apretándose contra mi piel.

Mas cuerdas comenzaron a rodear mi cuerpo entrelazándose en el lugar y con la fuerza precisa para conseguir inmovilizarme y con cada nueva cuerda sentía que mi cuerpo se estremecía y de repente comencé a temblar.

No podía evitar que esos temblores se volvieran más y más intensos y mis gemidos aumentaran. Disfrutaba de cada roce y de sus manos apretándome y manejándome a su antojo, y de ese inmenso placer que se va asomando despacio haciendo desear aún más, disfrutando de cada segundo y cada gota de excitación, deseando que siga aumentando y que no se acabe nunca.

De repente noté que las cuerdas se iban desatando haciendo el camino inverso para dejar mi piel desnuda y mi cuerpo libre de nuevo provocando que comenzara a sentirme húmeda y mojar mis piernas con un fino hilo de mis líquidos. Sin parar de temblar, aún más intensamente, instintivamente intenté cerrar las piernas para evitar mojar el suelo pero al roce de otra cuerda sentí que inevitablemente mis líquidos aumentaban como si fuera una cascada.

Apoyada en Dave perdí el control de mi cuerpo  temblando, gimiendo con fuerza, corriéndome y abandonándome en ese inmenso placer hasta que las últimas cuerdas se iban separando de mi cuerpo haciendo que estallara en un inmenso orgasmo que no parecía tener fin.

Aun jadeando me abrazó y acabé ese intenso orgasmo tan especial. A pesar de haber acabado seguía sintiéndome muy sensible a cada roce y sin apenas tocarme no podía evitar seguir mojándome.

A la vez me sentía llena de energía y euforia mezclada con una gran relajación y serenidad y esta mezcla me desconcertaba, más aun pensando en cómo había sido provocado, sin penetración o estimulación convencional. Esa energía me acompañó durante horas después de finalizar y sin duda fue una de mis mejores experiencias. Gracias Dave y Arturo por transportarme durante ese tiempo a un paraíso de los sentidos.”

Y hoy, a que jugamos …

Una de las cosas más complicadas es siempre el empezar, ¿cómo o con que o a que jugamos? ¿A qué nivel? ¿Dónde se empieza y cómo?

A mí, personalmente me gusta hacer las cosas progresivas, que poco a poco vayamos saboreando todo lo que nos ofrece el cuerpo de la persona con que jugamos y las prisas por llegar a un fin no sean el motivo de la desilusión de una velada maravillosa.

Os quiero explicar cómo suceden mis juegos, como los llevo a cabo y como los elaboro. Me gusta usar un hilo argumental, como de una historia se tratara, que un paso lleve a otro de manera fluida y que tenga sentido el siguiente porque viene del primero. Así se ha desarrollado una cena que se ha realizado en mi casa con un grupo de amigos. La Protagonista, mi bellísima amiga con la que interactuamos como Sumi y Dom de vez en cuando. De hecho, en este caso la conocí hace algunos meses con motivo de esta cena.

Por primavera de este año una amiga del entorno liberal, me pidió que le orientara en cómo desarrollar su BDSM, después de una charla teórica y práctica, nos quedó desarrollar todo lo hablado con alguien, así que surgió la idea, pero necesitábamos a una Sumi para poder hacer los juegos que ella había aprendido. Tras diferentes intentos llegamos a mi amiga, una mujer menuda y erótica, de sonrisa sincera que había estado viviendo el BDSM de manera que le había dejado un mal sabor de boca unos años atrás.

Tras una entrevista en un sitio fabuloso que ella me enseñó, la conexión fué inmediata y establecimos el vínculo adecuado para poder llevar a cabo nuestras prácticas. Le expliqué que se desarrollaría esta cena y que ella sería la SUM. Yo haría de Master y que interactuaría con mi aprendiz. Ella después de llegar a unos pactos de seguridad accedió a todo lo acordado.

La Cena

Así que llegó el día y quedamos para cenar en mi casa dos parejas, y una amiga interesada en el tema.

Cenamos amigablemente y después de confirmar con quien podría jugar la Sumi, con todos, le pedí a cada comensal que escribieran una orden que la Sumi ejecutaría si se daban las condiciones. También les di una carta con un número. Y continuamos cenando. En el momento del café anuncié que iba a empezar el juego, que una vez que pusiera el collar la Sumi dejaba de ser la persona con quien habíamos cenado y pasaba a mi responsabilidad, por lo que actuaría bajo mis órdenes por lo que si alguien no pasaba por mí para hacer cualquier acción con ella, sería expulsado del juego.

Acompañé a los invitados a la zona que tengo habilitada como mazmorra dejando a mi sumisa en el comedor. Una vez todos situados en unos sofás que tengo para ello, fui a buscarla. Al entrar, la música y las velas ambientaban la sala, la dirigí al centro y le desprendí el vestido dejándola tan solo en tacones y medias. La abracé e inmediatamente empecé a recorrer con las cuerdas su piel, era la parte del espectáculo y esperando la reacción de su piel, le hacía la siguiente lazada. Invité a los asistentes a acariciar su cuerpo, a tirar de una cuerda, a besarla, acariciarla, libertad para lo que desearan, ella estaba entregada…

Empecé a desprenderla de cuerdas y las dejé en el suelo a sus pies, la abracé y le dí un poco de agua para que se hidratara.

A que jugamos …

El siguiente juego se lo susurré al oído: debes hacer la orden que te salga al tirar el dado, y deberás hacérselo a quien tenga el mismo número de carta que salga. ¿Estás de acuerdo?

-sí, mi señor!

La primera orden que salió fué bailar sensualmente delante de una afortunada invitada, el cuerpo de la sumisa serpenteaba delante de ella y la Luz de la vela hacía que sus curvas se acentuaran. Cuando decidí que debían parar, aparté a la sumisa dando las gracias a la invitada.

La segunda orden fué lamer desde los pies hasta la ingle a quien salga, esta vez fué otra vez una chica, pero diferente, la sumisa de rodillas recorrió con su lengua del tobillo a la parte más íntima de la afortunada.

La tercera orden fué lamer los pies, esta vez fué el marido de la mistress quien disfrutó de la lengua de la Sumi.

El siguiente juego pasó a ser el del castigo, solo yo y las mujeres podrían jugar, los chicos serían espectadores de lujo.

Hicimos un repaso de todos los juguetes que disponíamos, usando también hielo y cera caliente, masturbaciones con privación de orgasmos, pinwheels, juguetes como  vibradores. Al llegar a la mistress, que fué quien más tiempo tuvo, recogí a la Sumi De la Cruz de San Andres donde la tenía inmovilizada, le acaricié y besé, dándole las gracias por haberse portado tan bien, ella a su vez me agradeció el haberla cuidado y haberle hecho sentir todo aquello.

De manera solemne anuncié que acababa la sesión, nadie podría tocar a partir de aquel momento a la sumisa sin su permiso, porque dejaba de ser sumisa, para volver a ser nuestra amiga que se había ausentado después de la cena hasta aquel momento.

Mil besos a todos los comensales

Perversamente vuestro, Dave Laciter

 

Preparamos el ambiente … Parte II

La semana pasada en la entrega de mi último post «Preparamos el ambiente – Parte I» os relaté una experiencia que recordaré con mucho cariño vivida con una SUM, mi «pequeña A» .

Ella misma, luego de leer tal artículo me escribió y me pidió que deseaba escribir esa misma experiencia pero desde su sentir, tal y como lo vivió y lo que significó para ella, y para mí ha sido un placer tal iniciativa, por lo que ahora os la traslado a vosotros y podáis contemplar la historia desde la mirada del otro componente de dicha experiencia.

 

La pequeña A

Era la primera vez que tenía una cita a ciegas con una persona más mayor que yo… reconozco que ese día, en que habíamos quedado para comer, me sentía muy nerviosa. Una camisa blanca, un pantalón y unos tacones… esas eran mis armas.
Nos encontramos en el punto acordado y fuimos a comer a un encantador restaurante japonés y cuál fue mi sorpresa, porque no decirlo, un poco de decepción, me encontré con una persona encantadora, inteligente, divertida pero por la que no sentía ninguna atracción sexual.
Así se terminó esa primera cita, con la sensación de que había conocido al que podría ser un buen amigo. Por lo tanto, aunque vía telefónica, seguimos en contacto.
Hasta que, por capricho del destino, una fotografía hizo cambiar mi perspectiva y, en consecuencia, muchas otras cosas en mi vida. Recibí una fotografía donde él, esa persona que me pareció encantador y achuchable cual osito de peluche, tenía un aspecto totalmente diferente, más serio, más misterioso, más duro, mucho más duro. En ese instante, en mitad de una comida familiar, tuve que levantarme e ir al baño, todo mi concepto sobre él se había derrumbado…necesitaba, y era una necesidad física, saber más sobre esa persona.
Empezó a explicarme a qué era debido ese aspecto…me desveló secretos, nuevos mundos para mi completamente desconocidos hasta ese momento. Todo esos misterios que se revelaban ante mi, provocaron un doble sentimiento: el miedo a un mundo desconocido y que podía parecer sórdido y una gran excitación ante todas esas nuevas posibilidades que se abrían
delante mío. Finalmente, concretamos una nueva cita…ahora sería una cena. Los nervios de la primera quedaron en nada comparados con los de ese día…él, dado nuestros nuevos roles, me había dicho qué debía ponerme… vestido negro, medias, tacones y sin ropa interior. Una hora de camino dieron para que mis nervios afloraran hasta llegar a temblar mientras mi imaginación no dejaba de trabajar, aunque jamás llegó a imaginar lo que sucedería esa noche.
Al llegar me vino a buscar cual caballero que es y nos fundimos en un beso lleno de deseo y pasión, el primero de muchos y lo recuerdo como si fuese ayer. Ya en su casa, una copa de vino para romper el hielo, aunque confieso que seguía temblando, mi cuerpo se estremecía entre el nerviosismo, la excitación… la cena estaba lista.
En ese instante me ordenó que me desnudara, a lo que yo, sorprendiéndome a mi misma no me plantee, simplemente le obedecí pues él era ahora mi amo. Me regaló mi nuevo collar, que junto con mis medias negras y mis zapatos de tacón alto, fueron lo único que lleve a lo largo de la velada.
Fuimos comiendo esa cena deliciosa y, aunque parezca mentira, consiguió que olvidara completamente que estaba cenando con una persona a la que veía per segunda vez completamente desnuda, sorprendente pero él, mi amo, me tenía completamente embrujada.

Sucumbiendo a mi amo

El primer plato, luego el segundo, pero antes del postre mi primera lección. Nunca le niegues nada a tu amo, aunque todavía no sepas que le perteneces. Me ordenó que me tumbara boca abajo sobre sus rodillas, mis nalgas a su merced y una explosión de dolor y placer que hizo estremecer todos y cada uno de los nervios de mi cuerpo. Fue la primera pero no la última, cuando él me ordenó que me levantara, recuerdo estar aturdida por lo que acababa de suceder, pero deseosa de más, de que me hiciera sentir así una y otra vez. Pero lo que sucedió a continuación fue absolutamente sublime. Me cogió de la mano, me llevo al salón y allí me ordenó que me tumbara en una mesa. Me tapó los ojos y ató mis muñecas y
mis tobillos. Por un segundo una sombra de duda cruzó mi mente, pero, aunque parezca extraño, enseguida se desvaneció, él era mi amo y jamás me haría daño, así que con una confianza completa y absoluta me relaje. Escuchaba sus pasos en la lejanía, pero no podía saber ni donde estaba ni qué hacía…en esos instantes sí volvieron a invadirme los nervios…de golpe noté una sensación fría encima de cuerpo…¡me estaba usando de plato! Cogía la comida con su boca y me la acercaba a la mía, me estaba alimentando, jugando con las sensaciones, los sabores por todo mi cuerpo, metía fresas en mi sexo para luego comerlas entre los dos. Pero de vez en cuando, se iba y mi cuerpo se estremecía, pero esta vez por no tenerle cerca, porque se alejaba, porque me dejaba allí sola y yo sentía que necesitaba a mi amo.
Todo terminó de la mejor manera imaginable para mi, una sumisa novata en su primera sesión con su amo. Mi cuerpo lleno, exhausto, sudoroso…rezumando placer por todos los poros de mi piel, pero deseando más y más… enganchada a este amo mío que me enloquece con una sola mirada, que sabe que mirándome así soy capaz de hacer absolutamente todo lo que me pida.

La pequeña A.

 

Preparamos el ambiente … Parte I

No nos imaginaríamos una thriller policiaco sin una música de blues, sin un detective con problemas y que además bebe whiskey solo en una barra de bar donde trata al camarero por su nombre, bien, eso es un cliché, pero también es parte de la escenificación de un ambiente. Es igual de importante que la situación en sí, ya que si no nos preparamos para la situación que va a suceder, tampoco vamos a vivir esa situación en pleno.

Por desgracia el imaginario cinematográfico nos ha situado el ambiente BDSM en un entorno muy concreto, clubs lúgubres y con estética agresiva, sucias mazmorras, o una especie de talleres donde encontramos alguna que o

tra iconografía BDSMera. Cuando hablamos de ambientación hemos de hablar también de cómo vamos a preparar la situación, nuestr@ sumis@ debe saber a qué va a venir, cual es el motivo de nuestro encuentro, como van a suceder las cosas o en qué orden no es necesario, pero si, cuál va a ser el inicio de ello y cuáles son las exigencias que su DOM va a decirle que va a cumplir.

Preparar el terreno es decir las cosas claras, crear la expectativa y generar el ambiente. Por lo general especialmente si se juega a solas, cosas tan sutiles como adecuar una silla, elegir un menú, el vino, la música o la disposición en una mesa va a hacer que sutilmente  vayamos limitando a nuestra persona sometida en decisiones.

Mi propósito es hacer sentir comod@ pero eliminar opciones, que acepten de buen grado lo que se les propone porque es más atractivo que elegir otra opción.

La conversación debe ir orientada también, por favor, no estéis tens@s. Debéis disfrutar de la conversación, pero, como Doms tendréis la responsabilidad de llevar esa conversación al terreno que os interesa, dejad fluir, pero orientad, conoced a la persona que os entregará su voluntad para que su satisfacción sea mayor.

Os voy a presentar una situación que me sucedió para orientar a que me refiero, sucedió hace como unos dos años, había tenido una cita con una maravillosa mujer a la que no le había explicado nada de mi mundo, su sensación cuando nos encontramos fue que yo era una persona tierna, pero sin casi morbo. Así que después de comer en un restaurante acabó ahí. Fue al cabo de unos días que nos intercambiamos fotos de situaciones cotidianas, ella, me pasó una foto haciendo un spagat en su gimnasio y yo le envié una foto justo acabado de vestir para empezar una sesión de bdsm. Su visión de mi cambió, empezó a preguntar el porque estaba así y que iba a hacer, ahí le expliqué mi otra visión de mi sexualidad y acordamos una cita ya que esto le dio curiosidad.

 

 

Preparamos el ambiente …

Para venir a la cita, ya en mi casa, le pedí que vistiera de negro, que usara tacones, y que como condición nada más verme, me debía besar con pasión. Accedió a todo y así sucedió. Al hacerla entrar en casa y mientras acababa de preparar la cena le serví una copa de vino blanco y se sentó a mi lado mientras que charlábamos animadamente. Este preámbulo sirvió para que ella se relajara y pudiera pensar que se sentía en su zona de confort. El siguiente paso fue vital, antes de cenar, le indiqué que debía cenar desnuda, le quité la ropa y le puse el collar de sumisa. Le indiqué que se debía dejar las medias y los tacones pero nada más. Obedeció.

La acompañé al comedor, la senté retirándole la silla y le serví la cena. Yo, seguía completamente vestido, sin haberme quitado ni siquiera la corbata negra que llevaba. Cenamos sirviéndole cada plato y cada copa de vino. A su sensación de descontrol, se le sumó el morbo de la situación que le iba en aumento.

Al llegar el momento del postre, me senté a su lado, le dije que debía levantarse y ponerse en mis rodillas para recibir el castigo de haberme visto blandito. Le azoté el culete, enrojeciendo su muy blanca piel en seguida. Le indiqué que en ese momento me debía llamar amo mientras durara la sesión y que yo a ella le llamaría mi “pequeña A”, en ese momento ya era mía. Solo faltaba el postre, así que lo preparé poniéndole una venda en los ojos.

Había preparado una mesa de salón con una tela y una cinta de raso, la acompañé a la mesa, y la estiré en ella. Le sujeté las muñecas y tobillos a las patas de la mesa. Y dejándola sola unos minutos fui a preparar el postre.

Usé su cuerpo desnudo para dejar los trozos de helado que después le ponía en su boca, ella solo podía saber que dejaba algo muy frio en su cuerpo y que después lo introducía en su boca, más allá de eso no podía decir nada, saber nada, hacer nada.

El resto de la velada y lo que sucedió lo guardamos en un nuestro recuerdo como una maravillosa experiencia, y recordando aquella noche con Mi pequeña A como una de mis mejores sesiones.

Dedicado a mi pequeña A.

Perversamente vuestro. Dave Laciter

  

¿Qué siento yo?

 

Maldito pervertido, obseso, que te gusta hacer sufrir a la gente ¡Degenerado! ¡MALTRATADOR!

Pues mira, ¡no! Justo lo contrario, me encanta el placer de las personas con las que juego, me gusta que lleguen a sus límites, se atrevan a traspasarlos y gocen con ello, me apasiona que durante nuestro encuentro se sientan especiales porque solo existo para ellas.

Durante mis juegos he aprendido a esperar y ver, buscar la reacción del cuerpo de mi compañer@ adecuada para empezar la siguiente acción. Si un suspiro significa «sigue», si una palabra entrecortada significa «espera», si un insulto en momento de placer significa que gusta, es cuando yo siento placer.

Efectivamente de vez en cuando lo que provoco es dolor, siempre consensuado y controlado, pero ese dolor es bien agradecido ya que ayuda a liberar la mente y va a venir seguido de un placer mayor al dolor recibido.

Una de las sensaciones más placenteras para mi es cuando acabo de atar a una persona y nos abrazamos en un largo y silencioso contacto. En ese momento a pesar que podamos estar rodados de gente, existimos solo nosotros. Nuestros cuerpos se equilibran para seguir al siguiente paso, que puede ser cualquier cosa que me pida el cuerpo de mi compañer@ y que yo sepa leer. Nunca voy a hacer nada que no desee y no me hace falta que me diga que no lo desea. Lo pactado inicialmente ayuda, pero escuchar, mirar y sentir, es suficiente.

…. ¿Cómo se empieza?

Permíteme que te diga como empiezo yo siempre, después de una larga charla donde nos podemos poner al día, o conocernos más, o sencillamente coquetear entre los dos. Buscaré el acercamiento. Un abrazo es mi método, un momento donde nos sincronizamos las respiraciones y establecemos el vínculo. Después empieza la danza, me gusta llamarla así, rodeo su cuerpo sin dejar el contacto con una mano. No suelo llevar nada  en ellas y seguidamente me gusta forzar la autoridad. Busco su sumisión, que se entregue. Sencillamente con un movimiento directo cogiéndole el pelo con energía, o quizá el cuello o quizá por los hombros. Algo que marque autoridad, que note que va a sentirse entregad@ a la persona que la va a conducir durante el tiempo de la sesión. En ese momento no se ha de dudar, confían en ti, por lo que deben sentir firmeza y que les gustas tanto como para querer hacerlas tuyas. Y eso es durante vuestros instantes, tuya.

Los siguientes pasos van a ser basados especialmente en la paciencia, no en las acciones. Nada va a hacer sentir más entregada a una persona que el tener que esperar que su dominante decida actuar. No hay prisa. Esto no es un polvo rápido porque estas caliente. Esto es hacer que la chispa se convierta en fuego y ese fuego llegue a la piel.

Los movimientos deben ser alternados entre rápidos con pasión desbordada, o  lenta y sinuosa porque se observa la obra de arte que estamos acariciando. No tengamos prisa, el pan se hornea en 20 minutos, pero pasa horas creciendo la masa, la pasión debe ser igual.

Pero como esto va a ser entre tutorial y relato os doy algunas ideas para ayudar a llevar a cabo una sesión interesante.

Empezad con una Privación de sentidos, usad una venda o máscara para los ojos de quien sesionáis, ponedle unos cascos con música fuerte, da igual cual, pero haced que se aísle de su entorno. Inmovilizad sus manos a la espalda pero no sus piernas, ayudaos de cojines alrededor de vuestra persona sometida. No la dejéis sola nunca, pero os podéis alejar de vez en cuando para que sienta desasosiego y cuando lo hagáis, hacedlo coincidir con exhalación, y llegad con una caricia. Cuando deis un azote, siempre que sea cuando coja aire, y no sigáis un ritmo constante ni busquéis batir ningún record de cuantos aguanta. Sentid cuando necesita otro y no lo deis sino sentís que lo desea. Usad todo lo que se os ocurra y tengáis a mano, hielo, velas de aceite de masaje (nunca los tiréis más cerca de 40 cm de la piel) una moneda puede usarse como una uña para rascar la piel, vuestras propias uñas, dientes o pelo. Todo vale, pero nunca sin que veais que vuestr@ somentid@ lo reclama. Haced que todo crezca, no empecéis con lo más intenso, pues tendréis dos problemas, igual es desagradable por no estar preparados y se os pueden acabar los recursos muy rápido.  Sentid con vuestr@ sumis@ lo que está sintiendo y así gozaréis los dos. Retirad las ataduras de las manos con suavidad y dejad que sus manos lleguen a su posición por si solas. Acabad con otro abrazo, y después os podéis dejar llevar por lo que vuestro cuerpo desee.

Perversamente vuestro, @DaveLaciter

Amor, hoy te ato! ….

Amor, hoy te ato!…

 

Atar en sí no es ningún misterio, todo amante ha sido atad@ en algún momento con un foulard, se han puesto unas esposas con muchos plumachos o se han fijado las muñecas al cabezal de la cama con una corbata emulando a instinto básico pero con final feliz, a la voz de: «Amor, hoy te ato!» Pero no es ese atado al que me refiero, es algo más elaborado, és Shibari, que si nos ponemos rigurosos, es un arte marcial japonés con el que se reducía a los reos, después dependiendo de cual fuera el delito, se les ataba de una manera u otra para que sufrieran un poco más o menos o que la gente reconociera que habían hecho.

Debido a que el ser humano es un animal pervertido a la que se juntó el hecho que se podía atar a las amantes, a alguien se le ocurrió la idea de juntar las dos cosas y esto se introdujo en las alcobas de las casas convirtiéndolo en algo tan sensual como lo que nos relata Afrodita Puig en su post «SHIBARI: Sucumbiendo al arte de ser atada»

Dicho esto, al convertirse en lo que se transformó y debido a que si estás leyéndome, es que te interesa el tema, por lo que deseo  explicarte unas cositas importantes. Así que vamos a ello.

Como explicaba en mi anterior post, esto no es que se haga porque te apetece si a la persona atada no, así que se ha de tener la conformidad y la aceptación que se va a inmovilizar a la persona que juega contigo. Otra cosa importante a saber es si tiene lesiones o enfermedades que puedan hacer que este juego se convierta en una cosa a declarar delante de un juez. Es decir, si la persona atada tiene una lesión de espalda y está contracturada, ¡jugad a otra cosa coño!! Habrá tiempo cuando esté curada.

Otra precaución a tener en cuenta es que NUNCA SE DEJA A LA PERSONA ATADA SOLA y siempre tened unas tijeras para cortar en caso de emergencia al lado.

Se ha de consultar también que parte del cuerpo va a permitir que se ate, tronco superior, inferior, ambos, solo manos, por separado…

Cada una de estas situaciones nos va a dar la posibilidad de provocar unas sensaciones diferentes y por lo tanto vamos a llenar a nuestra persona sometida de mil situaciones que recordará siempre.

Hoy hablaremos del tronco superior.

MANOS A LA ALTURA DE LA CABEZA O AL PECHO

El hecho que se fijen las muñecas por separado a un elemento, por ejemplo el cabezal de la cama, nos permitirá trabajar todo el tronco superior (pecho ,cuello, cabeza, abdomen, brazos) pero eso también hará que la persona dominada sostenga el peso de sus brazos con sus hombros, al final resultará una postura que a pesar de ser muy recurrente es muy cansada y acaba provocando dolor (aunque quizá lo busquéis y eso será genial) fijar las manos al pecho, no nos da acceso a este, pero ganamos comodidad de la persona sometida y eso nos da mucho más tiempo para poder jugar con ella.

 

Si inmovilizamos las manos por detrás de la nuca va a ser cómodo inicialmente y permite el acceso además a las axilas, cosa que nos proporciona muchos juegos de sensibilidad tanto de cosquillas como de arañado; pero la circulación de las manos se resentirá, así que no es recomendable tener a la persona así mucho rato y en cuanto sienta un cosquilleo debéis volverle las manos a una posición que permitan el riego.

En cualquiera de los casos, estas posiciones dos dan acceso a la parte superior del tronco y apartan las manos para que no puedan apartarnos si queremos jugar sus genitales y todavía tienen vergüenza o tienen cosquillas.

MANOS A LA ESPALDA

Hay dos formas, básicamente de atar las manos a la espalda, como si se llevaran unas esposas con los brazos estirados o con los codos doblados. Esto nos va a permitir tener acceso a cuello y tronco delantero y con los consecuentes juegos que ello conlleva. Pero tiene una serie de incomodidades para el juego, no se puede tumbar boca arriba, ya que las manos le harán una postura incomoda, y también hemos de ver que las axilas quedan tapadas por los brazos. En todos estos casos las ataduras NO DEBEN PASAR POR LA PARTE INTERIOR DE LAS MUÑECAS. Sed responsables.

 

MANOS POR DELANTE DEL TRONCO

Nos permite poder tener los brazos cruzados, muñecas juntas, una mano en  el pecho, esto da mucha tranquilidad a la persona atada y otra en los genitales… es definitivamente la postura más cómoda y permite tumbar de espalda, para poder tener sexo con tu amante mientras permanece atad@. Como inconveniente tiene que tapará zonas erógenas, como es evidente.

MANOS A LOS LADOS

Atadas a las piernas como columnas o brazos abiertos, te da acceso a todo y permite poder tumbar. Con todo lo que eso conlleva (poned una risa malvada aquí)

 

 

La semana que viene os explicaré la parte inferior del cuerpo.

Perversamente vuestro. Dave Laciter

Atar, aumentamos el nivel …

Atar, aumentamos el nivel …

 

Deseosos de querernos llevar por el placer, la lujuria o los referentes que tenemos en la cabeza que nos han ido proporcionando los nefastos documentales o películas, podemos querer empezar la casa por el tejado y empezar a pegar sin sentido y sobretodo porque una vez di un azote a mi amante y le gustó.

Bien, si se azota a alguien sin mesura, sin control, sin que te hayan dado su consentimiento su reacción por norma general será violenta (aunque sea verbal) y lejos de toda reacción erótica esperada. A nadie le gusta que le peguen porque sí. Si durante la noche la persona más masoca se golpea el pie contra un mueble yendo al baño, no gozará y se excitará por ello, sencillamente renegará y se quejará de dolor.

Partiendo de esa base entenderemos que todo debe ser pactado en cuanto a juegos se refiere y más aún en cuanto a juegos de BDSM se refiere.

Los pactos no deben ser supuestos sino hablados y en algunos casos escritos para que quien ejerza el rol de DOM pueda saber hasta dónde llegar, de qué manera y como.

Vamos a empezar a identificar que se puede pactar, como ejemplo, y vamos a ir desarrollando poco a poco todos los juegos que se pueden hacer.

El cuerpo me pide, y como soy yo quien escribo y tengo libertad para ello, hablar del bondage, para mi es mi parte preferida, volveré mil veces sobre este tema a lo largo de mi vida como escritor dentro de este blog, pero hoy vamos a hablar de que se puede pactar respecto al bondage.

Definamos primero, bondage es la inmovilización erótica del amante, privarle de los movimientos y obligar a ceder su movilidad al DOM. También para mi es una caricia de mil dedos que recorren el cuerpo de mi amante, que se entrelazan en su cuerpo con un baile parecido a un tango.

Esto en sí, a pesar que puede ser una manera que puede resultar atractiva para mucha gente se debe recibir la aceptación plena por parte de la persona atada, sino es así, se corre el riesgo que ésta puede sentir una sensación de agobio no deseada y alejada de las sensaciones de placer o de fuera de la zona de control de manera positiva.

¿A que debe estar dispuesta la persona atada? La evidencia es que se inmovilice, pero, ¿Qué se puede inmovilizar? ¿De qué manera? ¿Con que métodos?

Para inmovilizar se pueden usar todo tipos de elementos, cuerdas, fulares de seda, corbatas, cinturones, cinta adhesiva, papel film y en definitiva cualquier elemento que podamos fijar alguna extremidad a algún elemento fijo o a su mismo cuerpo de la persona inmovilizada.

Aquí tenemos la primera pregunta a hacer,

•¿Estas dispuest@ a ser atad@ con cuerdas?

•¿De qué tipo?

•¿Escalada?

•¿Naturales (yute, cáñamo, coco)?

•¿Cordones?

•¿Aceptarás ser atad@ con fulares o algún otro elemento de seda?

•¿Permitirías que te inmovilizaran con cinta adhesiva?

•¿Con papel film?

Materiales para atar

Cada tipo de material generará sensaciones diferentes, las cuerdas las podemos distinguir en varios tipos, escalada, cordones, cintas, artificiales y naturales, por poner un ejemplo.

Las de escalada suelen ser un poco más elásticas y suelen ser un recurso muy rudo para atar, pero si no hay otra cosa como se suele decir, a falta de pan…

Los cordones son más parecidos a lo que se suele ver en las películas, pero no permite hacer suspensiones, solo inmovilizaciones básicas o de suelo.

Las cintas, visualmente son muy atractivas para atar, sobre todo las que son de raso o seda, pero si son muy estrechas pueden generar cortes de circulación así que cuidado con ellas en eso.

Las artificiales, sintéticas, son las más fáciles de encontrar, en tiendas de bricolaje etc. pero a mí, no me gustan porque pueden provocar cortes por fricción y nunca son agradables, y especialmente por las consecuencias del día posterior.

Respecto a las naturales podemos encontrar de diferentes tipos.

Algodón: suaves, tiernas, esponjosas, baratas, perfectas para iniciarse.

Yute: son suaves, firmes, ligeras y permiten hacer suspensiones y semi-suspensiones con ellas, así que casi que son las mejores por su versatilidad.

Cañamo: son más rudas y pesadas que las de Yute, tienen un olor muy particular a establo, pero, esta rudeza les da una  textura especial, haciendo que el atador pueda infringir más dolor si le apetece y la persona atada lo admite. Tienen también el factor ruido añadido, la caída y fricción entre ellas suena más e intensifica las sensaciones.

Coco: son difíciles de encontrar y básicamente son de castigo, son dolorosas, incomodas, rudas. Preferidas por algunos atadores para generar castigo y por muchos masoquistas para sentir dolor en zonas muy puntuales.

En mi próximo post hablaré de las posibilidades de como atar y que hacer para jugar.

Perversamente vuestro.

Dave Laciter